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miércoles, 14 de julio de 2010

"Es un premio (Balón de oro) que lo gané gracias a ellos (compañeros), al grupo humano que hubo, a la unión, al cuerpo técnico y al trabajo de todos nosotros, que no es de ahora, sino de cuatro años a esta parte (...) Como mensaje para la gente, que nos demos cuenta que trabajando con humildad y respeto se puede llegar bastante lejos. Por más que seamos un país tan chico de tres millones (de personas), hay muchos profesionales que a nivel mundial están en los primeros lugares. Así hay que creer en nosotros y disfrutar de este momento".

Diego Forlán
Montevideo, 13 de julio del 2010.

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lunes, 12 de julio de 2010

El Balón es tuyo: la justo pe', Diego

La noticia de su coronación no me sorprendió. Aunque este tipo de elecciones suelen ser injustas (me reafirmo en lo dicho en mi primer post), en este caso, después de ver la opaca actuación de Sneijder y Villa en la final, iba a ser un despropósito darle la espalda a Diego Forlán solo porque su selección no fue capaz de subirse al podio de honor. (Aquí las razones de su supremacía)

Si hasta antes de la final, sus otros retadores tenían chances (hasta ahora no sé qué hizo Lionel Messi para ser uno de los diez candidatos), cuando todo se acabó, no habían dudas. En la redacción de Depor la opinión era unánime: 'Forlán se merece el Balón de oro'. Y es que nadie fue capaz de superar esa mezcla de talento, garra, eficacia y sacrificio que puso el 'Cacha' en este Mundial.

"Esto es un premio logrado gracias a mis compañeros. Quiero agradecerles a ellos", escribió desde su twitter luego de enterarse de la noticia. En una entrevista a FIFA explicó mayores detalles. Y, saben, no deja de sorprenderme esa modestia que a veces parece de mampostería. Y no porque no sea auténtica, sino porque aun con toda la gloria ganada, Diego sigue siendo el chico que solo es feliz detrás de una pelota. Más sencillo que un arroz con huevo.

En esta foto, tomado en la concentración de Uruguay, tras conocerse su triunfo, Diego es el niño que acaba de ganar el diploma a mejor jugador del tornéíto del barrio. Aparece junto a su mancha de amigos y compañeros. Si se percatan, mojado de los pies a la cabeza, porque al 'Loco' Abreu y sus compinches se les ocurrió meterlo a la piscina a punta de empellones. Una postal de un tipo ordinario, que siente cada logro como si fuera el primero.

Pero es necesario saber en qué se sustenta el Balón de oro del 'Cacha'. Para mi gusto, hay cinco razones determinantes:

1. Pegada al pie. LLámenle talento si quieren. Forlán nació con esa capacidad para lllevar (y poner) la pelota donde se le antoja. Con los años se fue haciendo más futbolistas y estoy convencido que a Sudáfrica llegó en la plenitud de su carrera. Un conocedor a profundidad de las urgencias de una pelota.

2. El líder de la mancha. Ya suena a palabreja con lo tanto que se pronuncia últimamente, pero no hay palabra más precisa para definir a Diego: un líder. Si Uruguay no bajó los brazos en muchos episodios adversos de este Mundial fue porque Forlán fue el primero en levantar a su equipo. Ojo, con el ejemplo. Eso es garra.

3. El gol es su destino. En este aspecto su cuota ya la siento más valiosa que los casos de Villa, Sneijder y Klose, por citar algunos. Con 5 goles, su mérito no solo estuvo en convertirlos, sino también, y sobre todo, en gestionarlos. Revisen el anterior post: el 80 por ciento de sus goles fueron made in cerebro de Forlán.

4. Sin condiciones. Una de las cosas que rescato de los apuntes hechospor Eddie Fleishman en la trasmisión del Mundial es lo dicho sobre Forlán. "Fue quizá el jugador que mejor se adaptó a la Jabulani". Mientras otros se quejaban por el diseño de la nueva pelota, el 'Cacha' decidió sacarle ventaja y eso se aprecia en sus goles.

5. Bandera de lucha. Hay imágenes que tengo grabadas de Diego tras este mes. Ante Francia, replegándose ante la ausencia de un creador. Ante Ghana, luchando ante la fortaleza física de los africanos. Ante Holanda, jugando lesionado (eso lo sabríamos después). En una selección 'inferior' a las candidatas, sabía que el esfuerzo debía ser el doble y cumplió.

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¿Cuál es su mejor gol mundialista?

Ahora que la FIFA le ha otorgado el Balón de Oro, sugiero organizar nuestro propio 'Balón de Oro', pero de los goles de Dieguito en su historia mundialista. En Corea-Japón 2002 marcó uno en el empate 3 a 3 ante Senegal y ahora, en Sudáfrica, se mandó con 5 'pepas'. Incluyo en la nómina hasta el gol de penal ante el país anfitrión, porque su definición fue de una precisión desconcertante. (Voten en la encuesta que está en la barra a su derecha)

1). Golazo a Senegal (2002): fue el 1-2. Pecho, empalme y al ángulo.


2). Golazo a Sudáfrica (2010): fue el 1 a 0. ¡Foja seca de infarto!


3). Gol de penal a Sudáfrica (2010): fue el 2 a 0. Fórmula de éxito: fuerte, esquinado y arriba.


4). Gol de tiro libre a Ghana (2010): fue el 1 a 1 en cuartos. Con engaño al arquero.


5). Golazo a Holanda (2010): fue el 1 a 1. Enganche y bombazo: una joya.


6). Golazo a Alemania (2010): fue el 2 a 1. Una volea impresionante.


Como verán, hay para todos los gustos. De penal, de tiro libre, de volea, de larga distancia, de derecha, de izquierda. Forlán es un especialista en la definición exquisita. Aunque faltó algún gol de cabeza (el mismo admitió en una entrevista a El Gráfico que no es su fuerte), creo que podemos perdonarle ese desliz. ¿Ya tienen su gol favorito? ¡Voten en la barra derecha!

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El oro es para los codiciosos



En las culturas antiguas era necesario revestir de metales preciosos a las máximas autoridades para convencer a la masa de su condición de enviados divinos, de deidades con forma humana. El oro, por supuesto, generaba el impacto esperado: la plebe se estupidizaba ante ese metal resplandeciente como el sol. (Aquí sabrás por qué el 'Cacha' es la excepción a este regla).

Con los años nada ha cambiado. Los poderosos (léase la FIFA) prefieren bañar en oro a los que le asegurarán la pleitecía del mundo entero (léase mejor publicidad, marketing y, por ende, muchos billetes). Los nuevos 'dioses' se siguen disfrazando con un metal tan brilloso como embustero (léase Balón de oro), pero no todos se comen el cuento.

Nadie duda de la capacidad de David Villa o del excesivo talento de Wesley Sneijder. Tampoco olvidemos a Arjen Robben, Andrés Iniesta o Xavi Hernández. Negar la grandeza de estos futbolistas sería un acto canallezco. Sucede, sin embargo, que aun vestidos con el oro de la FIFA, ungidos como los inmortales del fútbol por la bendición de alzar la Copa del mundo, no los convierte en los mejores.

El 73 por ciento de 500 millones de personas al rededor del mundo entero (cifra oficial de los televidentes) no podemos estar equivocados. Si antes del partido por el tercer lugar, Diego Forlán ya era elegido como el mejor jugador del Mundial en una votación masiva, después de lo hecho ante Alemania, ya no hay sitio para la discusión. Así Sneijder campeone, así Villa se esfuerce por ser el goleador del Mundial. Todo será en vano.

Sin necesidad de hacer un manifiesto en favor del 'Cacha', hay dos argumentos de peso que lo colocan por encima del resto: 1). Capacidad de liderazgo. Estandarte de una selección de segundo orden mundial (que nadie se ofenda), en los momentos claves fue contundente cuando el margen debía ser nulo. 2). Magia y talento. Repasen sus goles y el contexto en el que se dieron. Las letras sobran. Basta un click en el youtube.

Al 'Cacha', sin embargo, no le importa ser una deidad (ese remate al travesaño en el último minuto ante Alemania lo humaniza más que nunca), ni ser el número uno elegido por un grupo de periodistas eruditos con credencial oficial. No necesita ser revestido en oro para que la masa quede anonada ante él. Al estilo de Mano Chau, Diego sabe que no todo lo que es oro brilla. Lo codicia no lo enceguece.

Y aunque la modestia le dicte guardar silencio, otros sí podemos decir por él que es el mejor. Con o sin Balón de oro, sin medalla de bronce, sin Copa del Mundo, sin la fama exagerada de otros, Diego Forlán ganó este Mundial.



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